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Cómo incorporar el coaching en la consulta médica

En el grupo Coaching&Salut también consideramos la incorporación del coaching co-activo en la consulta médica. No se trata de convertir la consulta en una sesión de coaching, pero sí se pueden incorporar elementos aportados por el coaching en la entrevista clínica y en el conjunto del proceso de cuidados.

En primer lugar, desde el punto de vista de los pilares del coaching co-activo, se trata de considerar al paciente como una persona creativa y llena de recursos, danzar en el momento, centrarse en la totalidad de la persona y suscitar la transformación.

Centrarse en sus fortalezas es mucho más productivo para la recuperación de la salud de los pacientes que centrarse en sus debilidades.

Incluso en los casos en que las debilidades a causa de la enfermedad sean muy grandes, será mucho más útil centrarse en las fortalezas para vencerlas. Este pilar se sitúa en la línea contraria del paternalismo médico, tan habitual.

En lugar de ver al paciente como una persona débil y dependiente, lo ve como una persona llena de recursos, que muchas veces no se ponen en acción porque no están activos o incluso son negados. Ayudar al paciente a descubrirlos y utilizarlos es un elemento esencial del proceso de mejora de la salud.

Danzar en el momento durante cada consulta y en los diferentes momentos del proceso de cuidados implica un médico “plenamente presente” en la relación con los pacientes, que utiliza la escucha al máximo nivel, la intuición y la observación, y que no condiciona el contenido de la consulta a su planificación del proceso sino que es capaz de reorientar los objetivos y los procedimientos en función de lo que está pasando. Un paciente que no quiere dejar de fumar puede tener un momento en el que este objetivo se vuelve posible. Un paciente hipertenso o diabético puede tener un momento en el que no sea pertinente insistir en el mal control. En una visita domiciliaria el médico se encuentra con situaciones inesperadas que le cambian la evaluación que había hecho del motivo de la visita.

Centrarse en la totalidad de la persona comporta la integración de todos los órganos y sistemas orgánicos y también de todos los sistemas biológicos, psíquicos y sociales. Supera la especialización como fragmentación y la medicina sólo como terapia corporal. Es propio de toda consulta médica, incluso aquella más especializada o limitada a una parte del cuerpo.

Suscitar la transformación, en cambio, no es un objetivo de toda consulta médica, pero sí de aquellas en las que está implicado el cambio personal.

En segundo lugar, desde el punto de vista de los principios, a pesar de que el proceso de cuidado no es estrictamente un proceso de coaching, sí que deben incorporarse al mismo los principios de plenitud, equilibrio y proceso en la medida en que el progreso de los pacientes sea hacia una mayor plenitud y equilibrio y un proceso más eficaz en sus vidas o, por lo menos, que el proceso de cuidado médico no vaya en detrimento de este progreso.

En tercer lugar, es necesario que el contexto de la consulta sea un contexto constituido por la escucha, la autogestión, la intuición, la curiosidad y la acción/aprendizaje. Pueden ser, como en el coaching, el terreno de juego dónde se juega el proceso de cuidado.

La escucha debe ser plenamente atenta, global, sin juicio. Los médicos podemos aprender mucho del coaching para mejorar nuestra escucha. Hay en la actualidad mucha formación sobre la entrevista clínica y la comunicación médico-paciente, pero aún muy poca sobre el proceso de escucha.

En algunos cursos he escuchado “nadie me ha de enseñar a escuchar”, como si la escucha no se pudiera aprender y mejorar, y no es así, es una habilidad susceptible de aprendizaje.

En el contexto de autogestión, hay que hacer que las soluciones vengan del propio paciente, en lugar de proponerlas el médico, o bien, cuando es imprescindible que el médico proponga, hacer participar al paciente en las decisiones, en lugar de imponerlas convirtiéndole en un elemento pasivo del tratamiento. Hay quien utiliza la palabra “consultante” para no hablar de paciente que parece llevar intrínseca la pasividad, pero no es así, paciente es “quien padece”, es un término muy valorado por la medicina como para decidir cambiarlo, y no ha de ser el elemento pasivo de la relación. En la parte de la consulta médica llamada “anamnesis”, que es cuando el médico pregunta sobre el motivo de consulta y su contexto para avanzar en el proceso diagnóstico, es muy importante el contexto de autogestión para no proyectar los propios problemas o ir muy rápido hacia el recuerdo de otro paciente y errar en el proceso de razonamiento clínico. Esto es técnica de entrevista, pero también puede ser aprendido a través del coaching.

La intuición ha de permitir ver más allá de los sentidos, que son los propios de la anamnesis y la exploración –escuchar, ver, tocar–, haciendo conscientes las propias sensaciones viscerales y aprendiendo a utilizarlas. Hay una tendencia creciente a valorar el uso de la intuición y el conocimiento tácito en medicina, previniendo no obstante de confundirlo con las “proyecciones” o de caer en lo que se ha llamdo “heurísticos” o “atajos cognitivos” que pueden llevar a “sesgos” cognitivos. Tampoco estamos hablando de medicinas alternativas basadas en la intuición (algunas declaradas ilegales) sino solamente de utilizar la intuición con autoconciencia de sus posibilidades y de sus límites. Una buena aproximación al tema es la de Turabián y Pérez Franco en su blog de medicina de familia: https://medicinadefamiliatortuga.wordpress.com/2013/08/09/intuicion-clinica-en-medicina-de-familia/ y también en su artículo “La emoción y la intuición como herramientas para gestionar la incertidumbre en la toma de decisiones en medicina de familia” (Aten Primaria 2005; 35(6):306-10).

El contexto de curiosidad lleva a hacer las preguntas apropiadas, preguntas potentes, preguntas abiertas, pocas preguntas cerradas (sólo al final de un proceso de discernimiento). De la misma manera que hablábamos de aprender a escuchar, podemos hablar de aprender a preguntar.

El impulso de la acción y la profundización del aprendizaje tienen su lugar cuando en los procesos de cuidado está implicado el cambio personal.

Esta incorporación de los pilares, principios y contextos del coaching co-activo en la consulta médica es especialmente útil en las situaciones en que la mejora para el paciente ha de venir por un cambio de hábitos o de estilos de vida o por el abandono de una adicción, o en las que hay que tomar una decisión compartida entre el médico y el paciente.

Los médicos, como profesionales de la salud, también pueden actuar como promotores de la salud. Cuando médicos –u otros profesionales– hacen un rol de capacitación de las personas, han de incorporar necesariamente determinados pilares, principios y contextos del coaching co-activo. Aquí no hablamos de determinadas situaciones como en la consulta médica: para promover la salud siempre hay que partir de la creatividad y los recursos de las personas, centrarse en la totalidad de la persona y suscitar la transformación. La promoción de la salud es siempre un coaching de plenitud, equilibrio y proceso. El contexto siempre ha de ser de escucha, llevar a la acción y profundizar en el aprendizaje y, principalmente, de autogestión: promover la salud es muy distinto de dar consejos y soluciones, es un proceso de fortalecer las capacidades.